Con la risa en los huesos
El filósofo griego Aristóteles dedicó a la risa el segundo libro de su Poética. El texto se perdió, y desde entonces la risa sigue escondiendo –tal vez por ventura– su verdadera naturaleza. Hombres tan dispares como Freud, Schopenhauer o Hobbes quisieron atribuirla a diferentes motivaciones más o menos conscientes.
El humor escrito alcanzó su ...

