Ojos de agua
 |
Villar, Domingo
ISBN: 978-84-7844-048-1
16,90 €
Materia: Policíaca
Editorial: Siruela
Colección: Policiaca
Idioma: Castellano
Nº Edición: 1 Fecha de edición: 06-2006
Encuadernacion: Rústica
Tamaño: 22 x 14 cm. 187 páginas
|
Otros libros de Villar, Domingo
Entre el aroma del mar y de los pinos gallegos, en una torre residencial junto a la playa, un joven saxofonista de ojos claros, Luis Reigosa, ha aparecido asesinado con una crueldad que apunta a un crimen pasional. Sin embargo, el músico muerto no mantiene una relación estable y la casa, limpia de huellas, no muestra más que partituras ordenadas en los estantes y saxofones colgados en las paredes. Leo Caldas, un solitario y melancólico inspector de policía que compagina su trabajo en comisaría con un consultorio radiofónico, se hará cargo de una investigación que le llevará de la bruma del anochecer al humo de las tabernas y los clubes de jazz. A su lado está el ayudante Rafael Estévez, un aragonés demasiado impetuoso para una Galicia irónica y ambigua, e incluso demasiado impetuoso para el propio Leo, que busca entre sorbos de vino los fantasmas ocultos en los demás mientras intenta sobrevivir a los suyos. Gracias a la labor de este singular tándem Caldas-Estévez la verdad termina por aflorar, llevándonos a desentrañar el secreto que esconden los Ojos de agua.
¿Quieres comentar este libro?
Comentarios de los lectores
EntretenidaBuena historia en la Galicia actual, con una buena propuesta de personajes a los que me parece que les falta un hervor, como que hay que contarlos más, pero que resuelven muy bien la novela. Espero una nueva entrega de la pareja protagonista para ver que es capaz de hacer el autor.
31-01-2008 José MaríaSánchez
|


Cebo, El
(Garcia Yebra, Tomás)
Las Navas del Marqués (Ávila) en la década de los 60. Un cabrero descubre el cadáver de una niña de nueve años en un pinar. Meses después, la maestra de escuela, doña

Si hay que matar, se mata
(Martín, Andreu)
No es habitual en la moderna novela negra, la localización principal en terrenos extraurbanos. Podríamos decir que la ciudad le va bien a la intriga criminal. Sin embargo, como excepción que confirma
|